¿DÓNDE ENSAYAMOS?

Quien tiene un local para ensayar tiene un tesoro. Este problema es menos acuciante en los centro escolares que se vacían materialmente a partir de las 18:00 horas, que es cuando empiezan los ensayos. En los colegios mayores también suele haber espacios o alianzas con colegios que sí los tienen. Suelen aliarse colegios de chicos que aportan actores con colegios de chicas que aportan actrices. Los ensayos tienen lugar después de cenar (a eso de las 10). Así el colegio que tiene teatro propio no se pone el abrigo para ir a ensayar y tiene más “criterios” a la hora de elegir qué obra hacer.

El problema tiene difícil solución, especialmente para las universidades superpobladas. Porque no vale cualquier espacio. A continuación detallamos las características ideales que debe tener un local de ensayos:

  • En la mediada de lo posible debe ser intransferible. Si lo usan también para judo (p. ej.) nos arriesgamos a que los del judo no hagan uso feliz de las instalaciones y viceversa (no tenemos nada contra el judo, práctica muy saludable para los actores). El grupo debe ser ordenado, debe poder encontrarse el material tal y como fue dejado el día anterior y a ser posible con el decorado de ensayos ya montado para no emplear tiempo en su montaje y desmontaje.
  • El suelo ideal es la tarima sufrida, de ese tipo de madera que permite clavar sin deteriorarse. Debe ser cálido y suave al tacto. En su defecto es preferible un frío suelo de terrazo que una estupenda y caliente moqueta que quema la piel con el roce.
  • Deberá tener las dimensiones mínimas del escenario sobre el que se va a estrenar la obra. Si es más pequeño la obra no saldrá como se ha ensayado (o sea, saldrá mal). Si es más grande conviene delimitarlo lo antes posible con cinta sobre el suelo (si es de moqueta, la cinta no se pegará).
  • El entorno del escenario supuesto deberá estar cubierto de telas negras que permitan ocultar objetos o actores y que den una atmósfera de magia y recogimiento.
  • La iluminación es lo más importante, creedlo. Deberá ser cálida, a base de halógenos o, en su defecto, lámparas de cuarzo. El neón es lo más desaconsejable (y ni te cuento si además zumba). Si los focos de luz son dirigibles tanto mejor. Si encima son regulables en intensidad... ¡Jo...! (si alguien me cuenta que tiene eso directamente no le creo). La iluminación no sólo es importante en el teatro. Es lo más importante para todo (trabajo, descanso, amor, vida diaria...), reflexionad al respecto. ¿Os habéis dado cuenta que el tipo de iluminación a lo largo de la historia es lo que marca cada época? Seguramente la revolución francesa no habría sido necesaria si Edison nace un siglo antes (esto no lo decimos muy alto tampoco, ¡eh!).
  • La posición de la dirección debe estar frente a la escena y a una moderada distancia de ella ( 4 ó 5 metros por lo menos). Deberá tener frente a sí una mesa amplia y diáfana donde haya sitio para todo y deberá tener dos sillas (la otra es para el ayudante de dirección). Sería ideal que la silla del director tuviera ruedas por si quiere sentarse en otro lado y cambiar de posición sobre la marcha durante la escena. Deberá contar con un flexo potente como iluminación (para no molestar demasiado en los ambientes oscuros) y deberá permitírsele tomar café a discreción (café y flexo son las señas de identidad del equipo de dirección). Prohibido fumar.
  • Se dispondrá de un adecuado equipo de sonido lo menos portátil posible. No es necesario grandes alardes en este aspecto. Con que lo oigamos todos (no los vecinos), tenga pletina de casete y CD, será más que suficiente. Importante que tenga un responsable, lo mismo que las luces, y que sea la misma persona que va a llevar el control durante la función. Como se supone que la obra no es complicada, una sola persona podrá controlar las dos cosas (la luz y el sonido).
  • Es fundamental que los actores ensayen con el mobiliario de la obra lo antes posible. En el teatro profesional esto solo es posible en los últimos diez días de ensayo (porque todo ello se confecciona principalmente mientras se está ensayando, otra cosa es precipitarse). Muchas autoridades académicas creen que con dejarte el sofá solicitado los días de función, todo arreglado. No dejéis nada, NADA, sin ensayar, expuesto a la improvisación del día del estreno. Si lo hacéis, fallará, si nunca habéis ensayado con ese sofá, os tropezaréis con él o se le romperá una pata (solo al sofá, esperamos). Porque sobre el escenario acontecen hechos sorprendentes e inesperados que jamás suelen acontecer fuera.
  • Sobre el vestuario lo mismo. Es muy importante sobre todo si no estamos acostumbrados a llevar ciertas prendas, a saber: sombreros que se ponen sobre la cabeza y se quitan, se sujetan con la mano, se usan como abanico para las damas (con pluma incluida), se dejan sobre algo...; faldas largas con las que hay que correr o moverse deprisa...; capas (¡Ay, madre, las capas...!). Si no hemos ensayado con la gabardina en cuestión y te la pones cuando vas a hacer mutis, no encontrarás la manga, te lo garantizo. Lo más importante es, tal vez, el calzado. Acostumbrarse a pisar con lo que vas a llevar en escena es fundamental, así prevendréis roces, tacones, o la forma de andar que a veces impone un calzado al que no estamos acostumbrados.
  • Con el atrezzo ídem de ídem. Especialmente el antiguo: pañuelos, guantes de quita y pon, collares, pulseras, pistolas, cinturones, espadas (¿Os habéis preguntado dónde ponía don Juan la espada cuando se sentaba junto a doña Inés...?), especialmente si se quitan o se desenvainan en escena. Cuidado con los objetos peligrosos. Son famosas algunas anécdotas de cortes dramáticos, a veces por accidente, la mayoría por falta de concentración.
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