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¿CÓMO CREAR UNA COMPAÑÍA? ...y un comentario sobre formación. Se puede hacer teatro desde una unidad individual, se pueden prescindir de muchos accesorios y dejar la representación desnuda, pero eso es exponer demasiado a los actores. Los monólogos son un excelente ejercicio para practicar frente a otros compañeros de fatigas pero no son recomendables como función frente al público hasta que no estéis más avezados. Necesitamos, por tanto, un grupo humano. Prescindid de los no muy convencidos. Tampoco los amigos de siempre suelen ser un buen recurso. En cambio suelen surgir sólidas amistades a partir de una relación de trabajo. No os extrañe hacer amigos íntimos. Las compañías, sobre todo si tienen cierto éxito, suelen tener un ciclo limitado en teatro. Sólidas amistades se transforman en irreconciliables enemistades. A los profesionales les pasa a menudo y suelen avergonzarse de ello frente a terceros. No es ninguna ignominia y suele ser habitual. Evitad los malos ratos. Los ciclos de teatro universitario suelen durar tres años. Los de teatro escolar son diferentes porque el vínculo es el propio centro y se suele abandonar al acabar el bachillerato. Además todo está más tutelado. En el teatro universitario surgen amistades más fuertes y también lo contrario. Si pasan dos meses y no te llevas bien con los colegas después de tres años de compañía, pensad en ir dejándolo. Nunca os retroalimentéis, insisto, es bastante normal. Se corta y tan amigos. A veces es bueno compartir experiencias con otros compañeros, otros directores... Si así pasan cinco años, empezad a plantearos el salto al profesionalismo. Se puede mantener una compañía profesional de pequeño formato un tiempo breve, es una excelente experiencia. Exige dedicación casi íntegra mientras dure. Luego podéis seguir o cambiar la vocación, o dedicaros a lo que habéis estudiado. No es habitual que el teatro universitario sea cantera de profesionales (aunque ocurre a veces). Pero no mareéis la perdiz siendo los estudiantes eternos. Cuando llevas más de 6 años siendo universitario, ha llegado la hora de tomar decisiones fundamentales. No las eludáis. No todo en el teatro es actuar. Al 99% de los aficionados lo que les atrae es salir a escena. Sobran actores (y sobre todo actrices, que son más y mejores), pero faltan buenos técnicos de luz y sonido, tramoyistas, modistas, maquilladores, gestores y sobre todo valientes productores. Repartid el trabajo. Los que tenéis menos papel podéis hallar un campo fascinante. Y sobre todo, lo importante es la humildad. No os fiéis de lo que os dicen los amigos sorprendidos por vuestras extraordinarias dotes ocultas. Y tampoco dudéis de su sinceridad. Están orgullosos de vosotros, pero no son ecuánimes. No lo olvides: siempre eres peor actor de lo que crees. Esto no debe redundar en contra de la fe en uno mismo, sino en el equilibrio, el realismo, la cordura, la mesura. No olvidéis formaros un poquito. El director/profesor deberá
proponer primero unos ejercicios variados con el objeto de desinhibir
y crear conciencia de grupo. No vendrá mal que aparte
realicéis algún curso de Interpretación, Voz-Dicción
o Leguaje Corporal. El objetivo no es tanto aprender, como saber en qué
consiste todo, iniciaros. Luego vosotros podréis seguir por vuestra
cuenta. Sinceramente no creemos demasiado en un trabajo continuo (los
martes y jueves de 5 a 7, por ejemplo). Preferimos los cursos
intensivos y episódicos, que guardan más el concepto
de acontecimiento y huyen de la rutina. Un fin de semana intensivo (con
13 ó 15 horas de clase), o varios, es una óptima opción. |
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