![]() |
||
|
La Voz: Algo más que sonido...
¿Sabías que un cansancio físico excesivo o un estrés descontrolado pueden llegar
a bloquearte completamente las cuerdas vocales hasta parecer que estás mudo? No suena bien, es verdad. ACUDE PRIMERO A UN ESPECIALISTA. Tu preciosa voz anda oculta, es hora de recuperarla. ¿Sabias que un remedio de choque para recuperar la voz se logra recogiendo las primeras piñas de pinar, las pequeñitas, cubiertas de azúcar moreno y maceradas en frasco cerrado a moderada temperatura durante seis meses? El resultado es un jarabe que yo nunca he probado, recomendable sólo cuando esperas un milagro. En nuestro consultorio podrás plantear también tus dudas sobre el tratamiento de la voz como instrumento fundamental para el actor (y demás órdenes de la vida, que es como un teatro). Fernando Becerra es profesor de voz en diversas escuelas privadas de Madrid y asesora también al respecto a ejecutivos, conferenciantes, profesores y otros profesionales (no le vendría mal a algunos entrenadores de fútbol). Fernando se presenta con este artículo introductorio sobre La Voz: Algo más
que sonido. La conciencia de su importancia lleva consigo una especial atención, que aunque en el tiempo puede ser desigual, está constantemente presente. La voz es el sustento y amparo de la palabra, a la que modula y lanza al exterior cargada de aspectos emocionales y físicos. La voz, ese misterioso don de la naturaleza humana nos hace sacar lo mejor y peor de nosotros mismos. También nos comunica con el exterior desde lo más íntimo de nuestro ser, desde nuestros deseos hasta nuestro posicionamiento frente al mundo. La voz, que es el sonido que se genera en nuestras cuerdas vocales, tras el paso del aire en ascensión desde los pulmones hacia las vías superiores, es también un compañero de viaje, que a lo largo de la vida va creciendo y transformándose, a medida que nuestro cuerpo y nuestra actitud también va cambiando. Es pues un compañero de viaje desde el comienzo de nuestro camino vital; y que, como vamos descubriendo mientras crecemos, expresa lo que nuestra cerebro manda y se pliega y juega ante lo que nuestra emoción influye en el cuerpo y mente. Nacemos con la voz como nuestra primera capacidad expresiva. Tal vez como forma de asumir que estamos vivos y formamos parte del mundo, o tal vez también como forma de manifestar nuestros deseos básicos. Al crecer vamos explorando cómo el sonido puede influir sobre los seres que nos rodean, captar su atención y percatarnos que están pendientes de nuestro sonido y nuestros deseos. Nos creemos pues con poder hasta de… controlar nuestro entorno. A medida que vamos madurando en el dominio de la palabra, el sonido y su presencia en nuestro entorno coincide con el comienzo del control de nuestra área de influencia inmediata. La palabra concentra más claramente nuestros deseos. El dominio de esta va creciendo a medida que nuestras relaciones sociales básicas se desarrollan. La voz se convierte por otro lado en nuestra capacidad expresiva más libre y hacemos uso de la voz también como forma desahogo y liberación. A medida que vamos creciendo y madurando, vamos a replegándonos en muchos casos tanto física como mentalmente. Esta actitud viene provocada por la aparición de responsabilidades y obligaciones. Esto puede llegar a provocar en muchos casos malas posturas corporales, una mala actitud física general y malos hábitos respiratorios que influyen en nuestra expresividad general, incluyendo la vocal. El funcionamiento inconsciente de la respiración, base y envoltorio del sonido vocal, hace difícil su control. Hace que sólo nos percatemos de la voz cuando notamos cierta incomodidad o no podemos controlarla en toda su plenitud. No nos percatamos que es un elemento físico innato en el cuerpo; el mismo cuerpo que respira de forma natural y que usa el mismo aire tanto para alimentar nuestros músculos y órganos como para articular la palabra. Por ello los actores, cantantes y los profesionales que tienen en la voz su instrumento, requieren un análisis de su voz, y un trabajo dirigido y continuado, que permita el conocimiento de su propia voz, para poder adaptarla y mejorar la actitud general frente a los rigores de la escena o la composición musical. La actitud del actor ya sea universitario, aficionado o profesional con respecto a la voz, debe ser lo más abierta posible, dentro de la expresividad natural de cada persona. Nunca intentar arriesgar fuera de los tonos habituales y en ningún caso falsearla o usarla de manera impulsiva, sin haber realizado una base de entrenamiento físico anterior. Esto permitirá al cuerpo asumir lo “extraordinario” progresivamente sin dañar una zona tan sensible y susceptible de alterarse como son las cuerdas vocales Pero, por encima de todo esto, el uso de la voz debe ser siempre un placer y recuerda: “quien canta sus males espanta”. Así que usa tu voz libremente…y disfruta de algo tan cómodo y barato… pero ¡hazlo con cierta conciencia….! |
||